Combate de San Lorenzo

Origen
Donación Gobierno de la Provincia de Buenos Aires 1922
Año
1890
Período
Arte del sgilo XIX argentino
Escuela
Pintura militar argentina s. XIX
Técnica
Óleo
Objeto
Pintura
Estilo
Pintura académica / 
academicismo
Género
Pintura de batalla
Soporte
Tela
Medidas
104 x 180,5 cm
Sobre Combate de San Lorenzo de Julio Fernández Villanueva

 

 

El mítico combate de San Lorenzo, la primera victoria de San Martín en el Río de La Plata y el bautismo de fuego que en 1813 recibió el recientemente creado cuerpo de granaderos a caballo es el motivo de esta extraordinaria pieza que Julio Fernández Villanueva realizó en 1890. El más importante pintor quilmeño de fines del siglo XIX, conocido por sus cuadros de tema militar, ya había evocado varias veces la gesta sanmartiniana en sus telas sobre La Batalla de Maipú, Chacabuco, Capitación de los ingleses en 1807 y Carga de granaderos, entre muchas otras. Según Agustín Matienzo, en 1887 Julio Fernández Villanueva, un jovencísimo médico integrante del Cuerpo Internacional de Sanidad, se encontraba en París como parte del comité de prevención contra el cólera. En ese viaje, visitando museos y talleres, se topó con la célebre obra de Alphonse de Neuville y Édouard Detaille, Bataille de Rezonville (1883), antes de que fuera cortada y vendida por partes. Según la literatura artística, fue frente a esa pieza clave para la historia de la pintura militar francesa cuando el joven médico decidió su destino artístico: “Esto sí he de poder pintar; jamás podré llegar a estampar la dulzura mística de una madona, pero el brío, la confusión de estos soldados, creo que sí” (Matienzo, 1961: 44).

Tras el iniciático episodio, el pintor llevó adelante una carrera artística que duró solo tres años, de 1887 a 1890, pero que le fueron suficientes para ingresar al panteón de arte como uno de los principales pintores argentinos, selección que por aquel tiempo se estaba definiendo en Buenos Aires. De su pincel, el Museo también conserva Hospital de sangre, una tela que reproduce a la perfección una pieza  de Neuville y Detaille. La mención al cuadro en la leyenda biográfica no es para nada casual. Se trata de una de las piezas de tema militar más famosas de la época de Fernández Villanueva.  La fortuna crítica de la breve carrera de este artista nacido en Quilmes osciló entre la admiración por sus documentadas piezas y una cierta indiferencia. Por ejemplo, Eduardo Schiaffino señaló que las únicas dos obras conocidas que había pintado sobre la batalla de Maipú y otra inconclusa sobre el combate de San Lorenzo carecían de personalidad o que, al menos, esta no se había manifestado aún en el pincel del artista, siendo su coloración “por demás sombría”. Para el director del Museo Nacional de Bellas Artes, Fernández Villanueva era, junto a Cándido López e Ignacio Garmendia, únicamente un malogrado precursor de la pintura militar argentina (Schiaffino, 1933: 286-287). Sin embargo, pese a su crítica, Schiaffino manifestaba que entre todas sus obras solo su pintura sobre San Lorenzo había sido ejecutada “con habilidad pictórica indiscutible”. En rigor se estaba refiriendo a una segunda versión del combate, inconclusa, que actualmente se encuentra en el Museo Histórico Nacional (Schiaffino, 1933: 290).
 

Por otra parte, José León Pagano, que conocía la primera versión del cuadro, señaló el esfuerzo realizado por Fernández Villanueva en su quehacer y el modo en que este se documentó in situ para realizar la obra en búsqueda de lograr la mayor corrección histórica posible, una cuestión muy acorde a los cánones decimonónicos de las pinturas de tema bélico, en la tradición a la que pertenecían Neuville y Detaille. Sobre este punto, Macedo explica que en octubre de 1889 el artista acudió a San Lorenzo para tomar apuntes geográficos y que incluso tuvo varias entrevistas con Bartolomé Mitre y con el famoso general Gerónimo Espejo (1801-1889), viejo soldado de San Martín y postrero cronista de sus hazañas, con el fin de ultimar detalles de los uniformes y la disposición del ejército en el campo de batalla. Con todos estos apuntes, Fernández Villanueva pintó esta primera versión de Combate de San Lorenzo. La tela presenta una panorámica, punto de vista habitual en la pintura de batallas, que se centra con gran dinamismo en el momento más dramático del breve pero intenso combate, sin descuidar la disposición general de los ejércitos y sugiriendo el osado planteamiento estratégico que tuvo el encuentro. A lo lejos puede verse la torre del campanario del Convento de San Carlos Borromeo, donde San Martín preparó y esperó el día del enfrentamiento. El enclave señala, además, las dimensiones de la planicie donde se desarrolló la contienda junto al río Paraná, que aparece más lejos insinuado en el horizonte. Las tropas realistas están desplegadas a la izquierda en dos batallones de a pie que avanzan al grito de un general con espada y tricornio en primer plano, mientras que en el centro acontece la confusión generalizada por el impacto de la primera carga de caballería. En ese punto, el espectador se encuentra con San Martín en el suelo, debajo de su caballo herido de muerte, siendo asistido por sus generales y soldados, mientras los realistas atacan aprovechando la confusión. La descarga de fusilería y el cañón que ha provocado el accidente aparecen a la izquierda. La gesta del soldado Cabral, del teniente Manuel Díaz Vélez y del granadero Baigorria junto a otros fieles patriotas se desarrolla alrededor de la figura del general. En ese sentido, como presentación de la victoria de San Martín, la primera versión de Fernández Villanueva encuentra al general en un momento de peligro, siendo asistido por sus fieles soldados. A la derecha de esa escena, los jinetes de la segunda carga de granaderos tiran de las riendas ante el acontecimiento, intentando frenar a sus caballos. Este último detalle refuerza el dramatismo de la escena en el primer plano, al tiempo que sugiere la contundencia del choque de la primera y única carga de caballería que tuvo el enfrentamiento. Toda la tela se desarrolla en un ambicioso equilibrio visual con fuertes contrastes y suaves pasajes en las sombras de las figuras, con acentos blancos y minuciosidad pictórica.
 

En ese sentido, el arrebato épico que Pagano atribuyó a la pintura de Fernández Villanueva emparenta esta primera versión con su celebrada Batalla de Maipú. Según el crítico, en la pintura la composición se distribuye en una gran curva para ceñirse en el episodio central donde aparece la dramática escena del general abatido y se prefigura el célebre rescate del sargento Cabral. Por otra parte, la segunda versión, que duplica en tamaño a la primera, era para Pagano el advenimiento de una profunda renovación de la pintura de Fernández Villanueva. Sin embargo, anota, “la fatalidad no quiso verlas realizadas” (Pagano, 1944: 176). En 1890 Guillermo Udaondo, cirujano mayor del hospital de sangre de Buenos aires, requirió al artista de treinta y dos años por su labor médico para ayudar a las víctimas civiles ante el estallido de la famosa Revolución del Parque.

Sin saberlo, Julio Fernández Villanueva avanzaba hacia su muerte. En la intersección de las actuales calles Libertad y Viamonte en Buenos Aires, una descarga de la policía abatió por error al joven médico mientras asistía a algunos heridos. Al respecto Pagano escribió: “Por una triste coincidencia del destino, el pintor de batallas libertadoras fue a caer en una guerra fratricida” (Pagano, 1944: 177).

Según Ángel Osvaldo Nessi, tanto Combate... como Hospital de Sangre indican la tardía inspiración romántica del artista y quizás, por el tema bélico, también la influencia de Giovanni Fattori. Según el crítico, la “caballería gesticulante” y algo teatral de sus batallas no carece de aliento épico aun cuando parece más “ávida de sacrificio que de triunfo”. Dice Nessi: “Como romántico [a Fernández Villanueva] le interesan las guerras de liberación; pero su concepto como primitivo se entretiene en el estudio de pormenores —la tierra seca, el cardo, el tambor, el soldado caído... Relata la muerte del héroe frente a la fuerza ciega, alegato que da sentido a su obra” (Nessi, s/f: s/p). La pintura fue adquirida por el Gobierno de la Provincia en 1895 y fue destinada al Museo de La Plata, donde compartió espacio con la Colección Sosa antes de la fundación del Museo Provincial de Bellas Artes (Museo Provincial de Bellas Artes, 1944: 289). Por otra parte, de acuerdo con Matienzo, toda la serie de batallas sanmartinianas fueron originalmente un encargo del Club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires (Matienzo, 1966). Durante muchos años, Combate de San Lorenzo (1889) de Fernández Villanueva estuvo olvidado, ya que la mencionada segunda versión inconclusa de 1890 se volvi tristemente célebre tras convertirse en un trágico símbolo de la repentina muerte del artista ese mismo año.

En 1922, cuando se fundó el Museo, la obra pasó al acervo fundacional por intermedio de Luis Monteverde, Gobernador de la Provincia en ese entonces. En el marco de la iconografía sanmartiniana, Combate de San Lorenzo se ubica como una dovela central dentro de la imaginería independentista y de la historia del arte argentino. Por otra parte, gracias a su llegada al Museo como parte de la donación de 1922, la obra unió para siempre la fundación de la institución bonaerense con la gesta sanmartiniana.

 

Federico Luis Ruvituso

Extraído del I° Catálogo Razonado del Museo

1° Catálogo Razonado

 

 

 

Referencias bibliográficas

  • Goldar, J. A. (1965). “Julio Fernández Villanueva, un quilmeño de antaño”. En: Serie
    medallones biográficos, n.o 3, dirigida por el Maestro Prof. Carlos Guillermo Maier. Quilmes: Ed. Municipalidad de Quilmes.
  • Lecuona, D. y Terán, C. (1981). El Círculo Militar en el Palacio Retiro. Buenos Aires: Círculo Militar.
  • Matienzo, A. (1966). Julio Fernández Villanueva. Pintor de Historia Militar. Buenos Aires: Emecé.
  • Mitre, B. (1952). Historia de San Martín y de la Emancipación Sudamericana. Buenos Aires: Peuser.
  • Museo Provincial de Bellas Artes (1944). III Memorias de la Comisión Provincial de Bellas Artes 1935-1942. La Plata: Impresiones oficiales de la Provincia de Buenos Aires.
  • Nessi, A. (s/f). Julio Fernández Villanueva [Ficha]. La Plata: Fondo A. Ruvituso.
  • Pagano, J. (1944). “Julio Fernandez Villanueva”. En: Historia del arte argentino. Buenos Aires: L ́Amateur.
  • Santamarina, A. y Canale, M. (1935). Memorias de la Comisión Provincial de Bellas Artes 1932-1935. La Plata: Impresiones oficiales de la Provincia de Buenos Aires.
  • Schiaffino E. (1933). La pintura y la escultura en Argentina (1783 - 1894). Buenos Aires: edición del autor.