Colección
Retrato del Dr. Alsina
Acerca de Retrato del Dr. Alsina
El retrato de Adolfo Alsina que pintó Graciano Mendilaharzu se expuso por primera vez en el Salón de París de 1882. Hijo de inmigrantes vascofranceses, el artista estudió con Martín Boneo y desde 1872 en la Escuela Julien de Bayona con Achille Zo. En 1881, gracias a una subvención de la Cámara de Senadores y Diputados de la Provincia de Buenos Aires, Mendilaharzu pudo continuar sus estudios en París con Léon-Joseph Bonnat durante cuatro años. Según Eduardo Schiaffino, fue el pintor quien donó personalmente Retrato del Dr. Alsina al gobierno bonaerense, en agradecimiento por este apoyo económico que recibió durante sus años de formación en Europa. A su regreso a Buenos Aires en 1887, Mendilaharzu acordó con la Legislatura de La Plata realizar los trabajos de decoración del Salón de Sesiones de la Gobernación que se estaba construyendo.
En 1888 volvió a Europa y realizó los bocetos en el taller de Bonnat en París y en 1889 ejecutó las pinturas con resultados polémicos. Apenas cinco años después, el 5 de febrero de 1894, el pintor falleció trágicamente en el Hospicio de las Mercedes en Buenos Aires, dejando una estela notable en la historiografía del arte argentino.
Tras la muerte del artista, Retrato del Dr. Alsina se expuso en septiembre y octubre de 1894 junto a casi cien obras más de Mendilaharzu en la exposición póstuma que Schiaffino y sus colegas del Ateneo realizaron en su honor. El evento fue la primera exposición individual realizada en homenaje a un artista argentino. En su exordio sobre el artista, Schiaffino lo ubica en un lugar destacado de su genealogía sobre los primeros artistas argentinos de valor fallecidos sin reconocimiento. En el texto, que además remite indirectamente al poco interés del Gobierno en el proyecto de Sosa y en el suyo, el crítico dice: “Mientras se discute alrededor nuestro si alguna vez tendremos arte, ya contamos detrás de nosotros algunos artistas muertos: Pueyrredón, Cafferata, Fernández Villanueva y Mendilaharzu desaparecen sin que haya todavía un Museo de pinturas” (Schiaffino, 1933: 367). Resulta interesante señalar, sin embargo, que al menos tres obras de esos artistas están reunidas en la Colección Fundacional del Museo Provincial. Se trata de Pescador, de Prilidiano Pueyrredón (Inv., 40), de la Colección Sosa; Combate de San Lorenzo, de Julio Fernández Villanueva (Inv., 47) y el propio Retrato del Dr. Alsina, de Mendilaharzu (Inv., 48), donadas por el Gobierno de la Provincia en 1922.
La pintura, de importantes dimensiones, encuentra a Alsina, político y gobernador de la Provincia entre 1866 y 1868, de cuerpo entero parado junto a una mesa donde se apoyan libros y un globo terráqueo que deja ver el continente americano. De rostro serio y barbado, sostiene con su mano derecha un libro, marcando un pasaje con el índice, un gesto tradicional del retrato intelectual que encuentra al personaje representado como si este hubiese suspendido su lectura para ser modelo del pintor. A su vez, el Alsina de Mendilaharzu exhibe la característica barba canosa y tupida del político que acompaña una postura enérgica de autoridad y orgullo. El extraordinario parecido del rostro que pinta Mendilaharzu con la fotografía más conocida de Alsina parece revelar la fuente directa de la pintura y el talento del pintor, que realizó en su corta carrera varios retratos intelectuales, por ejemplo para Rufino Varela e Ignacio Pirovano, entre otros. Mendilaharzu era considerado para 1918 uno de los mejores pintores jóvenes de su generación, cerrando habitualmente la genealogía de precursores que inicia tradicionalmente con Prilidiano Pueyrredón. Asociado con el realismo integral francés, de acuerdo con Marco Sibelius, el “célebre retrato de Alsina existente en la legislatura de Buenos Aires” ya era para 1918 una de sus obras capitales (Sibelius, 1918: 62). El retrato del mandatario parece ser una iconografía adecuada como obsequio a la legislatura bonaerense, ya que el Dr. Alsina había sido Gobernador de la Provincia y de este modo se convertía en la autoridad de gobierno que presidía y acompañaba la donación realizada por Luis Monteverde. Por otro lado, las dimensiones del retrato y la composición responden a un tipo de imagen oficial habitualmente concebida para colgar en salas de reuniones o en espacios dedicados a la exposición de altos mandatarios nacionales y provinciales. Con esta obra el Gobierno esperaba prestigiar a la nueva institución gracias a la donación de una pieza de importantes dimensiones que devolvía una imagen bonaerense realizada por uno de los máximos exponentes del arte argentino del siglo XIX.
Federico Ruvituso
Extraído del primer Catálogo Razonado del Museo
Referencias bibliográficas
- Pagano, J. (1937). “Graciano Mendilaharzu”. En: El Arte de los argentinos, tomo I. Buenos Aires: Edición del autor.
- Pierre, J. (1956). “Graciano Mendilaharzu”. En: Homenaje al pintor argentino Graciano Mendilaharzu en el centenario de su nacimiento. Buenos Aires: Ministerio de educación y Justicia Dirección Nacional de Cultura.
- Schiaffino, E. (1933). La pintura y la escultura en Argentina (1783-1894). Buenos Aires: edición del autor.
- Sibelius, M. (1918). “Orígenes de la Pintura Argentina”. En: Augusta. Revista de Arte. Julio. Vol. I, n.o 2. Buenos Aires: Santiago 1879.
