Yo, el Museo
Originalmente pensado para el Día de las Infancias, Yo, el Museo se trató de un pequeño cuento audiovisual para niños y niñas de todas las edades. En el relato, el Museo Provincial de Bellas Artes recupera en primera persona todo lo que sucede dentro de sus paredes cuando las luces se apagan y las obras salen de los depósitos. Además, ahonda en la experiencia del Museo y lo que sucedió cuando este tuvo que adaptarse al mundo virtual como consecuencia de la pandemia y el COVID-19.
YO, EL MUSEO (texto)
Soy una de las cosas más lindas que un lugar puede ser, yo, soy un
MUSEO. Pero no soy un museo cualquiera. ¡Soy un museo de Arte! Donde pasan cosas increíbles, porque estoy lleno de pinturas, esculturas, grabados y objetos extraños que cuentan todo lo que los artistas quieren contar. Mi día empieza temprano por la mañana, cuando las puertas se abren y la gente va llegando a descubrir todo lo que tengo. Deberían ver las caras de asombro cuando los visitantes vienen por primera vez, abren bien grande la boca y los ojos los mueven para arriba, para abajo, a un lado y al otro ¡queriendo ver y acercarse a todo al mismo tiempo!. En cambio, los que ya me conocen, vienen más tranquilos y buscan las pinturas, las esculturas y los dibujos viendo uno por uno. Hay quienes se detienen por largo rato en los retratos y otros en los paisajes, en las esculturas y en las pinturas con mucha gente. Recuerdo que una vez, una visitante estuvo tanto tiempo mirando un paisaje que quedó sumergida en él. Cuando la sacaron de su sueño pidió disgustada que la volvieran a meter, decía que el lugar que había conocido allí era MA-RA-VI-LLO-SO. Porque mirar en un Museo no es igual que cuando uno mira para cruzar la calle, mirar en un Museo puede ser jugar a contar todos los colores que encuentres, a descubrir personajes y a imaginar historias parecidas a las nuestras. Las niñas y los niños que me visitan son especialistas en eso, miran un retrato y dicen “esa nariz es la de mi abuelo”, o se ace can a una pintura de una mesa y declaran “esos colores los tiene el mantel de mi casa”. Además, parece ser que salen inspiradas e inspirados y cuando llegan a sus casas, les agarran unas ganas locas de dibujar, pintar o escribir las cosas que vieron en ese lugar tan lindo.
Además, después de mucho dibujar y escribir, cuando duermen, sueñan que sus obras están expuestas acá. Y espero que esos sueños algún día se cumplan, porque los Museos como yo, siempre estamos curiosos por saber qué obras h rán los futuros artistas y cuándo podremos mostrarlasy guardarlas para que todos las puedan ver.
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Y hablando de dormir y soñar, yo también tengo que descansar..... pero se me hace muy difícil porque cuando cierro mis puertas para la gente, ¡todas las obras guardadas en mi depósito mágico saltan de sus marcos y pedestales y se juntan a charlar! ¡Y hablan de todo!, de las sonrisas que recibieron y de los secretos que escucharon, de las personas que fueron ese día y de las ocurrencias que las niñas y los niños les preguntaron a las guías sobre ellas. ¡Es muy divertido aunque no pueda dormir! En estos días, por ejemplo, me estoy divirtiendo mucho, porque todas las obras se mudaron a internet, y empezaron a hacer cosas raras ¡se sacan selfies, se juntan a charlar a contar colores y a me gustear historias!. Y es que aunque vivan en el Museo, que soy yo, las obras necesitan llegar a ustedes para soñar, jugar, saltar, bailar y también.... para dormir. Porque yo sé que ser un MUSEO es una de las cosas más lindas que se puede ser, siempre que podamos compartirlo,
Cuidense mucho estos días, YO, El MUSEO
Texto: Federico Ruvituso / Maite Pelaez
Voz: Celina Yusso
Animación y edición: Maite Pelaez