Monje y pordiosera

Origen
Donación Juan Benito Sosa 1877
Año
1863
Período
Academicismo italiano s. XIX
Técnica
Óleo
Objeto
Pintura
Estilo
academicista
Género
costumbrista
Soporte
Tela
Medidas
48 x 35 cm
Acerca de Monje y pordiosera

 

Tanto la obra de Paul Hagelstein como Monje y Pordiosera, atribuida a Alfonso Chierici (Reggio Emilia, Italia, 1816 – Roma, Italia, 1873), señalan el gusto que privilegiaba Sosa y que tanto en Europa como en Estados Unidos era habitual en el consumo artístico de finales del siglo XIX. Pinturas como esta, de acabado técnico minucioso y esforzado que mostraban los dotes artísticos del autor, indican el buen gusto en una colección y eran telas comunes entre coleccionistas. Lejos del realismo social y la pintura moderna, estas imágenes responden a cuentos moralizantes y escenas de cierta calma narrativa. Por ello, según Baldasarre, esta obra atribuida a Chierici resulta paradigmática de los gustos y aspiraciones de Sosa en tanto temas y técnicas modernas (Baldasarre, 2004: 19). Reuniendo a un viejo monje franciscano con una canasta y a una anciana morena (¿quizás ciega?) con los ojos cerrados, la escena encuentra simbolismos tradicionalmente religiosos. La palabra Elemosina (limosna), pintada en una plaquita detrás de la cadena tipo llamador, encuadra a la anciana como una mujer pobre que con la mano cansada y los ojos cerrados realiza un gesto de pedido. Por su parte, el viejo franciscano de barba blanca la observa piadoso, parado sobre una tarima de madera. La escena y la inscripción aúnan a los dos personajes, ya que la limosna, de acuerdo con el significado tradicional, implica tanto a quien la da como a quien la recibe y también el lugar donde se guarda. Por otra parte, los franciscanos se asocian tradicionalmente al paradigma del monje desposeído y mendicante, siendo San Francisco uno de los llamados santos limosneros. La obra de Chierici representaría entonces una suerte de situación cotidiana entre dos limosneros que por distintos motivos piden el favor del espectador. Todo en la pintura destila minuciosidad y detalle en las texturas, desde la piedra de la ventana y el suelo hasta los personajes, vestimenta y piel. Las superficies están perfectamente resueltas y, aun siendo una escena estática, los papeles movidos por el viento a la derecha sugieren el instante de fugacidad representado. En 1902 Fyodor Bronnikov, pintor ruso que pasó gran parte de su vida en Italia, pintó otra versión de Monje y Pordiosera, evidentemente inspirada en la de Chierici. Con tintes más cercanos al realismo, el llamador y la placa se convierten en un elemento del culto popular a la Virgen y la mirada del monje cambia de piedad a desconfianza. Alfonso Chierici estudió bajo la influencia de Prospero Minghetti en la Escuela de Bellas Artes de Reggio, con Tommaso Minardi en Roma y con los pintores románticos Francezco Hayez y Filipo Bigioli. Junto a la obra de Castagnola  y la atribución a Manzoni, estas piezas muestran variantes del academicismo italiano de fines del siglo XIX, un estilo celebrado internacionalmente que muchos artistas argentinos aprenderían en esos años durante sus viajes de formación por Europa.

 

Extraído del primer Catálogo Razonado del Museo 

 

 

Referencias bibliográficas 

  • Baldasarre, M. (2004). Juan Benito Sosa y la colección fundacional del Museo Provincial de Bellas Artes de La Plata. Segundo Concurso para la Investigación de las Artes Visuales de la Provincia de Buenos Aires. La Plata: Museo Provincial de Bellas Artes.
  • Benezit, E. (1976). Dictionnaire critique et documentaire des peintres, sculpteurs, dessinateurs et graveurs. París: Librairie Gründ.