Colección
1818; ¡Viva La Patria!
Acerca de ¡Viva La Patria!
La batalla de Maipú de 1818, la gran victoria de San Martín contra los realistas en territorio chileno y el final de su campaña por la independencia, es el tema de la obra que Antonio Del Nido firmó en 1904. De origen andaluz, Del Nido fue discípulo de Antonio Muñoz Degrain (1840-1924) en Málaga y se radicó en La Plata a finales del siglo XIX. Fue una figura clave en el desarrollo de la historia del arte platense y uno de los primeros maestros europeos que se radicó en la joven capital. En 1889 se hizo cargo de la Sección de Bellas Artes del Museo de La Plata y trabajó junto a Emilio Coutaret (1863-1949) como experto en Botet, famosa casa importadora de obras de arte para el Museo de La Plata. Fundó la primera Escuela de Bellas Artes de la ciudad en 1898, alternando su labor docente con la pintura de caballete. Del Nido era conocido por sus piezas de tema cervantino, siendo las más celebradas Una aventura del Quijote, premiada en Madrid en 1884, y Capítulo primero del Quijote, conquistadora de la Primera Medalla de Plata en el Salón del diario El Buenos Aires de 1903. También se destacó por su pintura religiosa. Su tela San Francisco curando a los leprosos resultó ganadora del primer premio del Salón del diario El Buenos Aires de 1904. En 1907, dos años después de su repentina muerte a los 42 años, se realizó una importante muestra póstuma destacando también sus impresiones pictóricas de las calles de Granada y Andalucía. En el ámbito artístico platense que estaba en desarrollo, el artista representó la promesa de un porvenir para los jóvenes locales. Según leemos en un recorte periodístico incluido en una carpeta del artista, conservada en nuestro Museo, “Del Nido como fundador y Director de nuestra Academia de Bellas Artes asegura el porvenir de nuestros futuros artistas”. 1818 o ¡Viva la Patria! se expuso al menos una vez en el II Salón Anual del diario El Buenos Aires, inaugurado el 8 julio de 1904. La prensa destacó la obra como “una hermosa tela militar, una carga de caballería, compacta, luciendo los guerreros el tradicional uniforme de los granaderos a caballo” (La Plata, 8 de julio de 1904). Se trata de la única pieza con tema militar que se conoce de este autor, aunque puede asociarse a algunas telas de la misma época que exaltan los valores nacionales como La Tapera y Crepúsculo, entre otras. La escena enfrenta al espectador contra una carga en movimiento de granaderos a caballo. Con los sables corvos agitándose en el aire, algunos jinetes gritan mientras los oficiales de mayor rango se destacan al frente indicando la dirección que tomarán los diversos flancos al inicio de la carga. Entre los granaderos, al centro aparece una referencia heráldica a la bandera argentina, a la derecha el trompetista y a la izquierda un jefe con tricornio. Este no sería el general San Martín, sino Juan Galo Lavalle (1797-1841), quien fuera Gobernador de la provincia de Buenos Aires entre 1828 y 1829 después de Manuel Dorrego, y que tuvo un papel destacado en la batalla. El indicio aparece en el Catálogo de cuadros y objetos artísticos de 1928: “Representa una carga de caballería, mandada al parecer por Lavalle” (Museo Provincial de Bellas Artes, 1928: 9). El detallismo de la tela permite aventurar que se trata en efecto de Lavalle ya que —a diferencia de San Martín, casi siempre imberbe— el jinete lleva bigote y una banda celeste y blanca cruzada al pecho, tal y como aparece en los retratos conocidos del personaje. Con algunos elementos dramáticos típicos de las piezas de tema militar, un caballo en primera fila trastabilla, víctima de la fuerza imparable de la carga de los jinetes, mientras en primer plano aparece otro, muerto, junto a un tamborilero, también abatido por un disparo que ha roto su instrumento. Los caballos blancos que se intercalan entre los bayos a través de toda la línea de jinetes marcan la diagonal principal de la composición, además de destacar al capitán, al trompetero y a un granadero que, enardecido, grita quizás el propio título de la pieza (¡Viva la patria!) y es vitoreado por los que lo siguen. La minuciosidad en los detalles de los uniformes de acuerdo al rango, el firmamento celeste y el detalle nacional de la bandera refuerzan los tintes de patriotismo heroico en esta composición académica.
Del Nido no era un amante del plenairismo, sino de la ejecución minuciosa de la pintura de caballete, donde era posible detenerse en los detalles que se escapaban en visiones pictóricas más modernas. En ese sentido, el tema resultaba oportuno ya que la pintura militar es uno de los géneros más caros debido al detallismo pausado en la representación de caballos, uniformes, armas e insignias. ¡Viva la Patria! se trata de una pieza de madurez pintada un año antes de su muerte, uno de los acontecimientos más comentados en el ámbito platense de principios del siglo XX. Del Nido había sido un inspirado maestro y trabajaba. Tras su muerte, la obra fue comprada por el Gobierno de la Provincia, principal promotor de la institución educativa que éste dirigía.
Federico Ruvituso
Extraído del primer Catálogo Razonado del Museo
Referencias bibliográficas
Baldasarre, M. (2004). Juan Benito Sosa y la colección fundacional del Museo Provincial de Bellas Artes de La Plata. Segundo Concurso para la Investigación de las Artes Visuales de la Provincia de Buenos Aires, sin publicación, La Plata.
Del Nido, A. (s/f). Carpeta del artista. La Plata: Archivo del Museo Provincial de Bellas Artes. Museo Provincial de Bellas Artes (1928). Catálogo de cuadros y objetos artísticos [Catálogo]. La Plata: Fondo de documentos fundacionales.
Exposición del malogrado artista D. Antonio del Nido (1907). [Catálogo]. Sin edición. La Plata. Caras y Caretas (1903). “La exposición artística ‘Buenos Aires’”, 20 de junio, n.o 246, año VI, p. 50-51.
Nessi, A. (1982). Diccionario temático de las Artes en La Plata. La Plata: Instituto de Historia del Arte Argentino y Americano, Facultad de Bellas Artes, Universidad Nacional de La Plata. Pettoruti, E. (1965). El pintor ante el espejo. Buenos Aires: Solar/Hachette.
