El hijo pródigo

Autor
Origen
Donación Juan Benito Sosa 1877
Escuela
Escuela italiana
Técnica
Óleo
Objeto
Pintura
Estilo
barroco
Género
pintura religiosa
Soporte
Tela
Medidas
117 x 153 cm
 
 
 Acerca de El hijo pródigo
 

 

Esta pieza de la colección fue comprada por Sosa en mayo de 1870 a Don Mariano Varela, hermano de Juan Cruz Varela, bajo una improbable atribución a Caravaggio. En marzo de 1931, la obra se prestó al Departamento de Policía de la Provincia de Buenos Aires como “El hijo pródigo, por escuela Veneciana”, eludiendo, quizás por temor al robo, el nombre del presunto autor. En 1939 regresó al Museo, donde aún se encuentra (Museo Provincial de Bellas Artes, 1944: 272). En la genealogía pedagógica de Sosa, esta es la tela que ilustra la pintura de estilo barroco. Se trata de una pieza de grandes dimensiones que muestra el regreso del hijo pródigo al seno paterno, tal como se cuenta en el Evangelio en Lucas 15: 11-32, con la más famosa de las tres Parábolas de la Misericordia que el apóstol pone en boca de Cristo.

La escena, gobernada por un interior oscuro a la manera de la pintura tenebrosa del siglo XVII, presenta el recibimiento del padre al hijo arrepentido que, tomando sus manos para besarlas, pide misericordia por sus actos. El joven tiene las mangas rotas y el pecho descubierto, atributos que aluden a la pobreza en la que ha caído. Por su parte, el padre, que lo recibe y acepta sin vacilar, intercambia miradas con otro personaje a la izquierda: su primogénito, que con un ademán de réplica le manifiesta indignado el festejo que ha provocado el regreso de su descarriado hermano. Detrás de él, una mujer trae en una canasta lujosos ropajes y, sobre ellos, un anillo: los atributos que según el pasaje el padre manda a buscar para engalanar a su hijo recuperado. Como en tantos cuadros donde se hace uso de la retórica barroca, ciertos objetos en primer plano invitan al espectador a la escena para insinuar con qué personaje o situación debe identificarse. En este caso, los elementos son un bastoncillo y algunos objetos apoyados sobre la mesa: las pobres propiedades que le quedaban al hijo pródigo —que representa a todos los hombres— y que contrastan con el anillo dorado y con el lujo general que se observa en los atavíos y en la casa del padre. A través de una ventana, y acentuando la perspectiva y la intimidad de la casa bajo un cielo con nubes, una figura llega montando a caballo (quizás la llegada del hijo pródigo, tiempo antes del encuentro, o de algún visitante). Si bien el claroscuro, la composición y la vestimenta contemporánea de los personajes recuerdan a algunos de los recursos que Caravaggio popularizó en el siglo XVII, la factura del cuadro y el estilo general distan mucho de los habituales en las piezas del mayor exponente del barroco italiano.

 


                                                                                               Federico Ruvituso

 

Extraído del primer Catálogo Razonado del Museo 

 

Referencias bibliográficas

  • Argan, C. (2010). “La retórica aristotélica y el barroco. El concepto de persuasión como fundamento de la temática figurativa barroca”. En: Anales del Instituto de Investigaciones. Estéticas, vol. 32, n.o 96. México: Universidad de México.
  • Museo Provincial de Bellas Artes (1928). Catálogo de cuadros y objetos artísticos [Catálogo]. La Plata: Fondo de documentos fundacionales.
  • Museo Provincial de Bellas Artes (1944). III Memoria de la Comisión Provincial de Bellas Artes, tomo I, correspondiente a su actuación general en el período 1937-1942. La Plata: Comisión Provincial de Bellas Artes, Ministerio de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.
  • Pacheco, M. (2013). Coleccionismo de Arte en Argentina 1924-1942. Buenos Aires: El Ateneo.
  • Sosa, B. (1889). Proyecto Nacional de Bellas Artes para la ciudad de Buenos Aires por Juan Benito Sosa presentado al Ministerio de Instrucción Pública en noviembre de 1886. Buenos Aires: Peuser.