Arminda y Tancredo

Autor
Origen
Donación Juan Benito Sosa 1877
Período
Manierismo x. XVIII
Escuela
Escuela italiana
Técnica
Óleo
Objeto
Pintura
Estilo
pintura manierista
Género
pintura mitológica
Soporte
Tela
Medidas
122 x 78 cm
Acerca de Arminda y Tancredo 

 

Atribuido a “Carlino Carelli” en la documentación original (posiblemente en referencia a Carlo Caliari) y posteriormente a Paolo Veronese Caliari, aún se discute la autoría de esta pieza. El cuadro recupera un pasaje del poema épico Gerusalemme Liberata, que Torcuato Tasso escribió hacia 1581, en el que uno de los cruzados cristianos se encuentra prisionero en la isla encantada de la hechicera sarracena Armida, personaje ficticio del poema. Llama la atención el título de la tela, que coloca a Tancredo (caballero histórico de la primera cruzada y uno de los personajes principales del texto) en el lugar de Rinaldo o Reinaldo, quien verdaderamente protagoniza en el poema el episodio retratado con Armida, mientras aquel continúa batallando contra los musulmanes. 

Según cuentan los versos de Tasso, Rinaldo, cansado de combatir, cae en un sueño profundo cuando la hechicera enviada para matarlo se enamora de él y lo conduce a un paraje fantástico donde este permanece cautivo. Ante su ausencia, dos cruzados, Ubaldo y Carlo, son enviados a buscar a Rinaldo y, cuando este se queda solo en el jardín, le hacen ver, reflejada en un escudo enjoyado, su injusta ociosidad en tiempos de guerra. Tras una serie de vacilaciones, Rinaldo finalmente se arrepiente y regresa al combate, mientras que Armida, enamorada de él, se convierte al cristianismo.

La escena que se cuenta en la tela muestra el momento anterior al encuentro con Ubaldo y Carlo, en el Canto XVI del poema. Rinaldo y Armida están solos en un fantástico jardín a las afueras de un fastuoso palacio, disfrutando uno de la compañía del otro. El héroe alude con sus gestos a la belleza de la hechicera presentándole un espejo que cuelga de una cadena enganchada en su peto mientras ella, sentada en su regazo, se ufana de sus joyas y juventud. A la derecha, la escena que se aproxima: los cruzados escondidos debajo del follaje discuten cómo persuadirlo para volver al combate. Los motivos pictóricos basados en La Jerusalem libertada fueron muy populares entre los siglos XVI y XIX, siendo el encuentro de Rinaldo y Armida una habitual excusa para componer escenas amorosas muy del gusto cortesano. La tela los representa bajo formas imaginativamente clásicas con algunos anacronismos contemporáneos habituales en la pintura manierista de los siglos XVI y XVII. Los altos contrastes en el color, la villa romana, el invernadero, el palazzo como representación del castillo de la hechicera y la tradición del jardín y del bosque como espacio de divertimento, ocio y hechizo bucólico son algunos de los aspectos más notables de esta versión del episodio amoroso. Si bien el tema evoca un pasaje moralizante de la épica tardía de finales del siglo XVI, el tratamiento pictórico responde a las convenciones sensualistas de los cuadros con temas mitológicos caros al Renacimiento. Desde esa óptica, no es muy difícil entrever en Armida y Tancredo el erotismo de una escena de amor entre Venus y Marte u Odiseo y Circe. Como sucede con este tipo de motivos, en las imágenes sobre el poema de Tasso se desarrolla un proceso de asimilación y préstamo iconográfico, que finalmente determina la concepción de la obra más por formas tradicionales del arte que por la lectura de la fuente específica. Por ese motivo, el cruzado y la hechicera remiten a estos otros amantes clásicos. Asimismo, las proporciones extremadamente alargadas del manierismo en ambas figuras sugieren que se trata de la obra de un artista no muy posterior al siglo XVII.

Sobre la atribución existen varias propuestas, considerándose la de Veronese la más lejana. Por otro lado, Ángel Osvaldo Nessi indicó la autoría de Carlo o Carletto Caliari, pintor veneciano hijo del propio Veronese que trabajó con Bassano, atribución más acertada hasta la fecha. La versión realizada por Caliari de Angélica y Medoro, amantes que aparecen en Orlando Furioso (1532), otra obra de la épica tardía italiana, comparte con Armida y Tancredo importantes coincidencias temáticas y formales que podrían apuntalar la cercanía de la pieza con la obra de este autor. Por su parte, Sosa encontró en la obra el infaltable motivo de los amantes perdidos en el bosque, tema que atraviesa el imaginario universal del arte desde la antigüedad y que a finales del siglo XIX aún gozaba de gran vitalidad.

 

 

Federico Ruvituso

 

 

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Bibliografía

  • Bialostocki, J. (1973). Estilo e iconografía. Contribución a una ciencia de las Artes. Madrid: Barral.

  • Nessi, A. (s/f). CALIARI (Carlo o Carletto) nacido en Venecia 1570-1606. [Ficha]. La Plata: Fondo A. Ruvituso.

  • Tasso, T. [1581] (1873). Jerusalem libertada, traducida por D. Marcial Busquets. Barcelona: Editorial La Ilustración.