Colección
Pescador
Acerca de Pescador de Prilidiano Pueyrredón
José Benito Sosa compró Pescador o Un pescador, de Prilidiano Pueyrredón, en una subasta el 11 octubre de 1871 por setecientos pesos. El artista había fallecido un año antes y existían varias disputas entre sus herederos, por lo que se designó que fuera Adolfo Bullrich, intendente de la Ciudad de Buenos Aires, el encargado de rematar gran parte de las posesiones de Pueyrredón. En ese histórico acontecimiento, el coleccionista que pensaba realizar un primer Museo de Arte para el país, compró la única pieza de un pintor argentino que se registra en su donación.
Pescador se asocia a los temas del río y el mundo rural, paisajes recurrentes y paradigmáticos en la obra Pueyrredón, que recurrió muchas veces al motivo del trabajo en el río y los pescadores en la costa. Óleos y acuarelas de su autoría, como Viejo pescador en la ribera (1864, Colección Iraola), El pescador (s/f, colección Trelles), Sacada de la red, Bs.As (MNBA), Los pescadores, Carrera de pescadores (s/f, Susana Lynch de Zorraquin) y Pescador (s/f, Francisco Pardo), entre otros, confirman el interés del artista por el tema. Sin embargo, el afán retratista de la pieza que se conserva en el Museo Provincial de Bellas Artes no parece asociarse a ninguna de estas obras, donde los pescadores se funden con el paisaje, montan a caballo o atraviesan sobre una carreta la inmensidad del campo. En ese sentido, la pequeña obra se aleja del paisajismo con figuras que Pueyrredón utilizaba para temas costumbristas y se acerca de un modo inusual a sus célebres retratos.
Sin perder el meticuloso afán por el detalle en la vestimenta, ni el tacto habitual por el paisaje, Pescador puntualiza en una única figura frontal de cuerpo entero que camina por la orilla del río, casi al encuentro de quien la observa. De acuerdo con Roberto Amigo, se trata de un personaje de las barracas de San Isidro que porta dos canastas (sobre la cabeza y en la mano derecha) donde lleva la pesca realizada durante la jornada. Con una mirada contemplativa y un tanto melancólica, este pescador recupera las costumbres de la Buenos Aires antigua que a fines del siglo XIX estaba perdiendo los usos de una “gran aldea” para convertirse en una ciudad moderna (Amigo: 1999)
Como señaló Patricia Laura Giunta (1999), Pescador también se emparenta con ciertos personajes singulares pintados por el artista como El Naranjero (1865), respondiendo en parte a la influencia de la estética española de Cádiz y Madrid muy popular en el ochocientos, que promovía la tradición realista y la búsqueda de temas de inspiración en los personajes populares. Pueyrredón había estudiado en 1835 en Europa durante su juventud, y visitaba frecuentemente las costas de Cádiz donde su padre poseía una importante empresa dedicada al comercio de cuero argentino.
Por otra parte, Pescador también se suele enmarcar en continuidad con la consolidación de la iconografía costumbrista iniciada por Emeric Essex Vidal y desarrollada por Léon Pallière y Raymond Auguste Quinsac Monvoisin, entre otros. En ese sentido, en tanto miembro ilustre de la generación precursora del arte nacional, escrupuloso en los elementos característicos de los retratados y con un particular tacto para representar el paisaje, Pueyrredón era el último pintor ilustre de esa generación. Decía Schiaffino que “sus obras propias”, aquellas que no habían sido encargadas por ningún don acaudalado, estaban plagadas de estos personajes típicos y que sus últimos lienzos, entre los que estaba Pescador, eran sus mejores ya que Pueyrredón trabajó en ellos para sí mismo (Schiaffino: 152).
La obra se expuso en 1933 en la Retrospectiva Exposición Prilidiano Pueyrredón (1823-1870) organizada por los amigos del arte. Dos años después, en 1935, Alfredo González Garaño realizó un índice descriptivo de las obras completas del artista, ubicando a Pescador como última pieza del apartado dedicado a los cuadros de costumbres, paisajes, religiosos e históricos pintados por el artista.
En la descripción observa Garaño que, atendiendo a la vestimenta, al físico del pescador y la topografía de las costas, podría tratarse de un óleo ejecutado en Portugal. Por su parte, Bonifacio del Carril (1970) lo caracterizó como una pieza oscilante entre un neoclasicismo de retrato individual y la ingenuidad romántica de sus óleos sobre temas campestres y costeños. En fecha incierta, Angel O. Nessi (s/f) sitúa la obra alrededor de la década de 1860. De acuerdo con una ficha inédita de este historiador, Pescador posee “el atractivo de las pequeñas obras espontáneas, donde el choque de la imaginación con el modelo excluye el convencionalismo”. El crítico platense, director del Museo Provincial de Bellas Artes entre 1962 y 1965, destaca que la faja punzó que lleva el personaje podría ser la clave para fechar la pieza, siendo lógico vincularla a consignas anteriores a 1852, influenciadas por la tradición española. Una preferencia que, aclara, “coincide" históricamente con motivaciones expresas de la política rosista” (Nessi, s/f). Por otra parte, en 1947 Nessi defendió la inscripción de Pescador como un retrato equiparable a los de Santiago Calzadilla y Bernardino Rivadavia pintados por el artista, sugiriendo que se trata esta de una tela en la que el dibujo se halla debilitado por la influencia de la luz, mientras que los detalles de claroscuro, los contrastes de color y la perspicacia intuitiva del artista en la captación del
modelo resuelven un estudio de gran dinamismo psicológico (Nessi, 1947: 60). Según Baldasarre, resulta lógico que Sosa haya adquirido una obra de un artista vinculado a lo más “granjeado de la elite política” y que gozaba de un reconocimiento que no era exclusivo del incipiente campo artístico, sino de la esfera política con la cual Pueyrredón había establecido fuertes lazos a partir de los retratos de sus principales protagonistas (Baldasarre, 2004: 18). Con Pescador se inicia la historia del arte argentino de acuerdo con el Museo Provincial de Bellas Artes.
Respecto a su difícil datación, fecha e inscripción en algún género, el enigma de este pescador confirma lo excepcional de la pieza y sugiere, con sus pasos a la vera de un río entre el siglo XIX y el XX, ese particular espíritu que tuvo el proyecto de Sosa al momento de imaginar el primer museo de arte del país.
Federico Luis Ruvituso
Extraído del primer Catálogo Razonado del Museo
Referencias bibliográficas
- Amigo, R. Giunta, P. Luna, F. (1999). Prilidiano Pueyrredón. Buenos Aires: Banco Velox.
- Baldasarre, M. (2004). Juan Benito Sosa y la colección fundacional del Museo Provincial de Bellas Artes de La Plata. Segundo Concurso para la Investigación de las Artes Visuales de la Provincia de Buenos Aires. La Plata: Museo Provincial de Bellas Artes.
- D ́onofrio. A. (1944). La época y el arte de Prilidiano Pueyrredón. Buenos Aires: Editorial Sudamericana.
- Gomez Garaño, A. (1945). “Índice descriptivo de la obra de Prilidiano Pueyrredón”. En: Pagano, J. Prilidiano Pueyrredón. Buenos Aires: Academia Nacional de Bellas Artes.
- Malosetti - Costa, L. (1997). “Inventario del remate de bienes de Prilidiano Pueyrredón en 1871”. En: Estudios e Investigaciones, vol. 7, revista del Instituto de Teoría e Historia del Arte “Julio E. Payró”. Buenos Aires: Universidad Nacional de Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras.
- Museo Provincial de Bellas Artes (1944). III Memoria de la Comisión Provincial de Bellas Artes, tomo I, correspondiente a su actuación general en el período 1937-1942. La Plata: Comisión Provincial de Bellas Artes, Ministerio de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.
- Nessi, A. (1947). “Prilidiano Pueyrredón. Maestro del retrato”. En: Imagen, n 4, Revista Oficial de la Escuela de Bellas Artes (57-65). La Plata: Universidad Nacional de La Plata.
- Nessi, A. (s/f) Ficha sobre el Pescador. [Ficha]. La Plata: Fondo A. Ruvituso.
